01-07-2014

¿A quién afecta?

 

Los fibromas uterinos son la dolencia más común del aparato reproductor femenino. Cualquier mujer es susceptible de desarrollar este tipo de tumores.


El 30 % de las mujeres a partir de 35 años están afectadas (fuente SFICV)

En la mayoría de los casos, los fibromas crecen en la fase premenopáusica, cuando el nivel de estrógenos aumenta. Cuando llega la menopausia, el nivel de estrógenos baja y los tumores se reducen de tamaño.

Por este motivo, la mayoría de los diagnósticos positivos y subsiguientes tratamientos se dan en mujeres de 35 a 54 años. A pesar de todo, la mayoría de los médicos consideran que los fibromas pueden aparecer a partir de los 20 años.


Las mujeres de origen africano son las más afectadas

Muchos estudios europeos y americanos han revelado que los fibromas uterinos afectan con más frecuencia a las mujeres de origen africano, y, en cambio, mucho menos a las de origen asiático.


El componente hereditario

Un estudio realizado en 1995 por el Centro de Obstetricia de Moscú (titulado "Familial predisposition to uterine leiomyomas") también pone de manifiesto la importancia del componente hereditario.

Según el estudio, los fibromas serían 2,2 veces más frecuentes en aquellos miembros de una familia con parentesco de primer grado que tienen 2 o más fibromas. El riesgo es de 1,94 para las hermanas y de 2,12 para las hijas. En términos más generales, los estudios inducen a pensar que la aparición de fibromas es, efectivamente, el resultado de un conjunto de factores genéticos, hormonales y ambientales.

  

Médicos preparados para diagnosticar

 

Como esta dolencia es tan común, los médicos generalistas y los ginecólogos están perfectamente preparados para diagnosticar fibromas uterinos.
Es más, la mayoría de las veces se detectan durante una visita rutinaria (palpación abdominal, tactos pélvicos, etc.).

En caso de sospecha, el médico o el ginecólogo encarga una ecografía. Es el examen de primera elección para confirmar la presencia de fibromas.
Si se quiere saber el número, la ubicación y el tamaño de los fibromas, se suele realizar una resonancia magnética.

En función de los resultados, la edad, las posibles patologías y las expectativas de la paciente (su deseo de conservar el útero o de quedarse embarazada, por ejemplo), el ginecólogo le informará de las diferentes intervenciones posibles.

En última instancia, es la paciente, una vez informada, quien toma la decisión.

 

 

La información facilitada en www.fibrome-uterin.fr pretende mejorar, no sustituir, la relación directa entre el paciente (o visitante del sitio web) y los profesionales de salud.